Por Juan Pablo Ojeda
Las Fuerzas Armadas de Irán anunciaron este sábado el cierre total del estrecho de Ormuz al tránsito marítimo comercial, deteniendo el flujo logístico en una de las arterias más críticas para el comercio energético internacional. El Cuartel General Central Jatam al Anbiya, máximo mando militar de la República Islámica, justificó la medida punitiva como respuesta directa a los bombardeos ejecutados por Israel en el sur del Líbano. De acuerdo con la agencia oficial de noticias IRNA, Teherán responsabiliza directamente al gobierno de los Estados Unidos por la ruptura de las condiciones del armisticio vigente.
La comandancia conjunta iraní fundamentó el bloqueo legal basándose en la presunta violación, por parte de Washington, de la primera cláusula del memorando de entendimiento bilateral que había puesto fin a las hostilidades. La cúpula castrense argumenta que la administración norteamericana incumplió su compromiso de contener las incursiones del ejército israelí en el territorio libanés, lo que invalida los acuerdos previos de libre navegación en la zona del Golfo Pérsico. El Estado Mayor de Irán calificó este cierre técnico como el paso inicial de una serie de represalias programadas en sus manuales de defensa.
Los registros de la inteligencia militar de Irán denuncian que las fuerzas de Israel mantienen su despliegue operativo en el sur de Líbano, omitiendo las directrices de retirada estipuladas en las mesas de negociación. El comunicado oficial del Cuartel General enfatiza que los ataques de este sábado provocaron el desplazamiento forzado de cientos de miles de civiles en las regiones fronterizas. Los mandos militares advirtieron que los planes de contingencia contemplan el uso de baterías de misiles costeros y minado naval para hacer cumplir el veto de navegación.
El restablecimiento del bloqueo sobre Ormuz acontece una semana después de que las delegaciones diplomáticas de Irán y Estados Unidos ratificaran un acuerdo provisional de desescalada en todos los frentes bélicos. Dicho pacto buscaba liberar el canal marítimo, el cual permanecía obstruido por las fuerzas navales de Teherán desde el inicio formal del conflicto armado el pasado 28 de febrero. Las fricciones comerciales se habían agudizado a mediados de abril, periodo en el que la Marina de los Estados Unidos impuso un cerco naval restrictivo sobre los puertos de la República Islámica.
Los bombardeos ejecutados por las fuerzas israelíes durante las primeras horas de este sábado dejaron un saldo documentado de siete personas fallecidas en la franja sur del territorio libanés. Estas operaciones representan la primera agresión letal tras el anuncio de una tregua generalizada emitido el viernes por fuentes de las agencias de inteligencia de Tel Aviv y Washington. El gobierno de Israel argumentó que las incursiones aéreas constituyeron una respuesta táctica a proyectiles lanzados previamente por la milicia chií Hizbulá contra sus posiciones del norte.
A pesar de la reanudación de los ataques con drones y artillería pesada en Líbano, portavoces oficiales del Estado hebreo emitieron un pronunciamiento secundario donde aseguran mantener su adhesión técnica a los términos de la tregua. No obstante, las incursiones provocaron una ruptura en el canal político bilateral, derivando en la suspensión indefinida de la cumbre de negociación nuclear que Irán y los delegados de la Casa Blanca tenían programada para el viernes en territorio neutral.
La suspensión de la mesa de diálogo sobre el programa de enriquecimiento de uranio deja al panorama diplomático internacional sin una fecha de retorno para las conversaciones multilaterales. El restablecimiento de las tensiones en el estrecho de Ormuz reintroduce volatilidad en los costos de los fletes marítimos y en las primas de riesgo de las aseguradoras internacionales, afectando directamente las proyecciones de transporte de crudo hacia los mercados asiáticos y europeos durante el tercer trimestre del año.