Por Juan Pablo Ojeda
La primera ronda de conversaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) concluyó este 29 de mayo de 2026 en la Ciudad de México. El encuentro bilateral concentró a delegaciones técnicas de los sectores de economía y comercio de los gobiernos mexicano y estadounidense. El objetivo central fue el análisis de los indicadores de intercambio y la estructura arancelaria que rige a la región norteamericana.
La agenda oficial administrada por la Secretaría de Economía federal priorizó tres rubros industriales de alta densidad en la balanza comercial: las reglas de origen del sector automotriz, el flujo de acero y las cuotas de aluminio. Adicionalmente, los equipos técnicos evaluaron las métricas de seguridad económica regional, un indicador crítico para la planeación logística de las cadenas de suministro transfronterizas.
Durante las mesas de trabajo, la representación de México fijó su postura técnica al señalar que la competitividad de América del Norte depende de la preservación de las cadenas de valor vigentes. Los negociadores mexicanos presentaron datos sobre la integración manufacturera, argumentando que las modificaciones restrictivas alteran la certidumbre de inversión y ponen en riesgo los puestos de trabajo vinculados directamente al sector exportador.
La delegación de los Estados Unidos puso sobre la mesa la propuesta de la administración del presidente Donald Trump para modificar las reglas de origen en el ensamblaje de vehículos. La iniciativa estadounidense busca exigir que el 50% de los componentes utilizados en la fabricación de automóviles provenga estrictamente de empresas localizadas en territorio estadounidense, ofreciendo a cambio esquemas de aranceles preferenciales reducidos.
Esta propuesta de contenido nacional específico representa una alteración al texto original del tratado, el cual estipula que el 75% de las partes de un vehículo debe ser de origen norteamericano en su conjunto, sin cuotas asignadas por país. De implementarse el requerimiento del 50% para el mercado estadounidense, los flujos de exportación de autopartes desde las plantas mexicanas enfrentarían una reconfiguración estructural.
Las agencias oficiales de ambos países ratificaron el calendario de sesiones técnicas para dar continuidad al proceso de negociación. La segunda ronda se llevará a cabo los días 16 y 17 de junio en Washington, D.C., donde se incorporarán las mesas de desarrollo agrícola y competencia equitativa. El tercer encuentro está programado para la semana del 20 de julio de 2026 nuevamente en la Ciudad de México.
El bloque de reuniones de este año fiscal tiene como propósito clearing de puntos de fricción técnica antes de la revisión conjunta mandatoria programada para el año 2026. Los indicadores de la Secretaría de Economía detallan que el sector exportador automotriz representa una de las principales fuentes de divisas para el país, por lo que las mesas de negociación de junio y julio definirán el volumen de inversión extranjera directa para el próximo bienio.